Carmen Verde Arocha es una poeta contemporánea
Las letras están
hechas para comunicar
Carmen
Verde Arocha es egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de la
Escuela de Letras. En la actualidad es profesora universitaria, escritora,
productora artística, editora. Da clases en instituciones prestigiosas de la
capital: UCAB, Universidad Metropolitana (UNIMET) y en la fundación de
Formación Integral de Talento Creativo (ICREA).
Ha
divulgado muchos escritos entre ellos poesía, literatura, formación pedagógica,
un ejemplo de ello es su última obra titulada: “Cómo editar y publicar un libro”,
el cual la hace ser la primera mujer en el país en hablar sobre la problemática
del autor, los procesos por los cuales debe pasar un libro antes de ser
publicado, las funciones del creador, escritor o negro, entre otros muchos tips
que vale la pena revisar detalladamente.
Formación Académica y
Profesional
- ¿Qué la motivó a estudiar letras?
—Empecé estudiando economía en la
Universidad Santa María en el Paraíso, pero toda mi vida he escrito. Cuando
tenía 11 años hacía cuentos, historias sobre extraterrestres, de terror. Todos
me decían: “Tú eres poeta, tú eres poeta”; un día una señora que vendía cosas
ambulantes fue a la casa a vender zapatos, mi mamá siempre le compraba, cada
vez que iba me escuchaba hablar sobre historias, yo se las contaba, le decía: “venga
que le voy a contar antes de que se vaya”
y le leía lo que había escrito.
La señora me preguntó: “¿Por qué no estudia letras?”;
fue la primera vez que escuché hablar de ello; siempre había oído carreras como
sociología, psicología, economía. Nunca dude en dejar de escribir sin importar
la carrera que estudiase. Más adelante volví a escuchar que existía una
carrera llamada letras que la daban en la UCAB y Universidad Central de
Venezuela (UCV), así fue como comencé a estudiar aquí.
- ¿Qué la motivo a escribir a temprana edad?
—Comencé a escribir por dolor; sin
embargo, yo quería ser bailarina. De hecho me gusta bailar, de vez en cuando hasta lo hago sola, lo dijo en un tono de voz alegre.
Un día me di cuenta que para escribir no necesitaba molestar a nadie, solo era
yo, un lápiz y mis cuadernos de clases, utilizaba las hojas que me quedaban en
blanco, de esta manera inició todo.
En primer grado emprendí el camino de la escritura,
un día pase toda la noche transcribiendo un cuento que había hecho para
llevarlo a la escuela, eran como 25 hojas que relataban una historia pequeña de cinco líneas sobre un sapo, lo hice con el propósito de que la maestra se los
diera a todos mis compañeros; ¡quedé con el cuaderno destruido!. Mi docente leyó
en clase mi narración; de esta manera inicié mis escritos.
- ¿Qué la inspiró a dar clases?
—Toda mi vida me llamó la atención dar clases, ciento
que hay mucha facilidad para transmitir los contenidos: la necesidad de saber
contar las cosas y decirlas. El educador tiene que observarse para conocer sus
herramientas, debilidades y fortalezas para dialogar, educar, convencer, instruir
al otro.
Ese período de formación que hace un educador profesional
consiste en la transmisión de contenido. A pesar de que me fui por el área
de producción de eventos y editorial, doy clases. Trabajé en distintas
empresas, al finalizar este momento decidí dedicarme a mí, a lo que me
apasionaba y a lo que pudiera hacer sola, me dije: “Quiero buscar una empresa,
un proyecto en el que dé todo mi esfuerzo”.
Pues, resulta que desde hace aproximadamente 20 años
tenía una editorial llamada Eclepsidra; tenía un proyecto en mis manos más no veía, no lo tenía consciente para ese tiempo. Fue en ICREA cuando pude
observar el proyecto, mientras ofrecía mis servicios para dar clases sobre
cualquier tema, le expliqué a la coordinadora que era
poeta y tenía una editorial, ella me sugirió que diera clases sobre el tema producción de libros.
La responsabilidad de dar clases a los adultos es
diferente, al comunicar algún tema no te sientes tan responsable del resultado
de ese conocimiento dado. Mientras que en la universidad ese compromiso de
aprendizaje de esos muchachos es gran parte del formador. En los adultos la
carga es compartida, el ´peso es menor emocional, profesional y mentalmente.
- ¿Qué siente al saber que es un
ejemplo e inspiración para muchos?
—Así como tú lo defines no lo sabía, entre risas; este
año fue que me enteré de esa noticia, no es un situación que haya tenido tiempo
de pensar. He analizado literalmente lo que me dijiste; el año pasado llegué a
pensar que hay más gente que me conoce que la que creo, pero de que soy un
ejemplo e inspiración para muchos no sé todavía.
Le expliqué que la consideraba como un ejemplo e
inspiración como lo planteaba en mi pregunta por el conocimiento que había
plasmado en su libro, por ser la primera persona en tener la iniciativa de eponer un tema que pocos conocían y que faltaban muchos por conocer.
La profesora luego explicó que había empezado su
labor como formadora en la UCAB gracias a la publicación de su libro sobre
edición. Lo escribió en el año 2013 pero fue un año después que
se pudo palpar en las librerías, escuelas y fundaciones.
No era un libro para editores con editoriales era un
libro para personas que estuvieran interesadas en ese proceso en el
que se explica una sistematización de instrumentos, contó la poeta Carmen.
- ¿De qué tratan los cursos que
imparte en ICREA?
—Los cursos en ICREA son diferentes al del mundo
universitario, ya que este último se trabaja en función a la profesionalización
del oficio; en el mudno académico la labor del docente es guiar al alumnado a través de sus instrumentos a concientizar los procesos de la materia para que puedan especializarse
en una de estas áreas, si lo desean, y en un futuro ejercerlo en el mundo
laboral.
En ICREA por el contrario sí se hace el trabajo de
coordinación editorial, consiste en dar herramientas a los nuevos escritores, a
aquellas personas que no puedan asistir a la universidad, a los escritores o a
las personas que tengas un conocimiento de lo que es un proceso editorial. El objetivo
es que se entienda que la producción de un libro no es solamente llevarlo a la
imprenta sino que existe una serie de pasos que hay que cumplir. El proceso de
un libro termina cuando sale de la imprenta, es decir, consta de dos fases: la primera
consiste en el viaje interior del escritor el cual lo plasma en el papel; la
segunda etapa del papel a la imprenta.
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