sábado, 21 de enero de 2017

Entrevista al escritor

Carmen Verde Arocha es una poeta contemporánea

Las letras están hechas para comunicar


Carmen Verde Arocha es egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de la Escuela de Letras. En la actualidad es profesora universitaria, escritora, productora artística, editora. Da clases en instituciones prestigiosas de la capital: UCAB, Universidad Metropolitana (UNIMET) y en la fundación de Formación Integral de Talento Creativo (ICREA).

Ha divulgado muchos escritos entre ellos poesía, literatura, formación pedagógica, un ejemplo de ello es su última obra titulada: “Cómo editar y publicar un libro”, el cual la hace ser la primera mujer en el país en hablar sobre la problemática del autor, los procesos por los cuales debe pasar un libro antes de ser publicado, las funciones del creador, escritor o negro, entre otros muchos tips que vale la pena revisar detalladamente.

Formación Académica y Profesional

  • ¿Qué la motivó a estudiar letras?
Empecé estudiando economía en la Universidad Santa María en el Paraíso, pero toda mi vida he escrito. Cuando tenía 11 años hacía cuentos, historias sobre extraterrestres, de terror. Todos me decían: “Tú eres poeta, tú eres poeta”; un día una señora que vendía cosas ambulantes fue a la casa a vender zapatos, mi mamá siempre le compraba, cada vez que iba me escuchaba hablar sobre historias, yo se las contaba, le decía: “venga que le voy a contar antes de que se vaya”  y le leía lo que había escrito.
La señora me preguntó: “¿Por qué no estudia letras?”; fue la primera vez que escuché hablar de ello; siempre había oído carreras como sociología, psicología, economía. Nunca dude en dejar de escribir sin importar la carrera que estudiase. Más adelante volví a escuchar que existía una carrera llamada letras que la daban en la UCAB y Universidad Central de Venezuela (UCV), así fue como comencé a estudiar aquí.

  • ¿Qué la motivo a escribir a temprana edad?
Comencé a escribir por dolor; sin embargo, yo quería ser bailarina. De hecho me gusta bailar, de vez en cuando  hasta lo hago sola, lo dijo en un tono de voz alegre. Un día me di cuenta que para escribir no necesitaba molestar a nadie, solo era yo, un lápiz y mis cuadernos de clases, utilizaba las hojas que me quedaban en blanco, de esta manera inició todo.

En primer grado emprendí el camino de la escritura, un día pase toda la noche transcribiendo un cuento que había hecho para llevarlo a la escuela, eran como 25 hojas que relataban una historia pequeña  de cinco líneas sobre un sapo, lo hice  con el propósito de que la maestra se los diera a todos mis compañeros; ¡quedé con el cuaderno destruido!. Mi docente leyó en clase mi narración; de esta manera inicié mis escritos.

  • ¿Qué la inspiró a dar clases?
—Toda mi vida me llamó la atención dar clases, ciento que hay mucha facilidad para transmitir los contenidos: la necesidad de saber contar las cosas y decirlas. El educador tiene que observarse para conocer sus herramientas, debilidades y fortalezas para dialogar, educar, convencer, instruir al otro.

Ese período de formación que hace un educador profesional consiste en la transmisión de contenido. A pesar de que me fui por el área de producción de eventos y editorial, doy clases. Trabajé en distintas empresas, al finalizar este momento decidí dedicarme a mí, a lo que me apasionaba y a lo que pudiera hacer sola, me dije: “Quiero buscar una empresa, un proyecto en el que dé todo mi esfuerzo”.

Pues, resulta que desde hace aproximadamente 20 años tenía una editorial llamada Eclepsidra; tenía un proyecto en mis manos más no veía, no lo tenía consciente para ese tiempo. Fue en ICREA cuando pude observar el proyecto, mientras ofrecía mis servicios para dar clases sobre cualquier tema, le expliqué a la coordinadora que era poeta y tenía una editorial, ella me sugirió que diera clases sobre el tema producción de libros.

La responsabilidad de dar clases a los adultos es diferente, al comunicar algún tema no te sientes tan responsable del resultado de ese conocimiento dado. Mientras que en la universidad ese compromiso de aprendizaje de esos muchachos es gran parte del formador. En los adultos la carga es compartida, el ´peso es menor emocional, profesional y mentalmente.

  • ¿Qué siente al saber que es un ejemplo e inspiración para muchos?
—Así como tú lo defines no lo sabía, entre risas; este año fue que me enteré de esa noticia, no es un situación que haya tenido tiempo de pensar. He analizado literalmente lo que me dijiste; el año pasado llegué a pensar que hay más gente que me conoce que la que creo, pero de que soy un ejemplo e inspiración para muchos no sé todavía.

Le expliqué que la consideraba como un ejemplo e inspiración como lo planteaba en mi pregunta por el conocimiento que había plasmado en su libro, por ser la primera persona en tener la iniciativa de eponer un tema que pocos conocían y que faltaban muchos por conocer.

La profesora luego explicó que había empezado su labor como formadora en la UCAB gracias a la publicación de su libro sobre edición. Lo escribió en el año 2013 pero fue un año después que se pudo palpar en las librerías, escuelas y fundaciones.

No era un libro para editores con editoriales era un libro para personas que estuvieran interesadas en ese proceso en el que se explica una sistematización de instrumentos, contó la poeta Carmen.

  • ¿De qué tratan los cursos que imparte en ICREA?
—Los cursos en ICREA son diferentes al del mundo universitario, ya que este último se trabaja en función a la profesionalización del oficio; en el mudno académico la labor del docente es guiar al alumnado a través de sus instrumentos a concientizar los procesos de la materia para que puedan especializarse en una de estas áreas, si lo desean, y en un futuro ejercerlo en el mundo laboral.

En ICREA por el contrario sí se hace el trabajo de coordinación editorial, consiste en dar herramientas a los nuevos escritores, a aquellas personas que no puedan asistir a la universidad, a los escritores o a las personas que tengas un conocimiento de lo que es un proceso editorial. El objetivo es que se entienda que la producción de un libro no es solamente llevarlo a la imprenta sino que existe una serie de pasos que hay que cumplir. El proceso de un libro termina cuando sale de la imprenta, es decir, consta de dos fases: la primera consiste en el viaje interior del escritor el cual lo plasma en el papel; la segunda etapa del papel a la imprenta.


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